Érase una vez...

En un lugar apartado, conocido como Comarca de Los Pedroches, había una zona compuesta por diecisiete pueblos que sufrían la maldición del despoblamiento, consecuencia de una situación geográfica hermosa a la par que inconveniente para el progreso.

Luchaban sus habitantes contra este maleficio con una amplia programación cultural que se agitaba en temporada estival, atrayendo hacia su bella tierra a turistas y curiosos. Ferias y fiestas, acontecimientos lúdico-deportivos y turismo rural son las armas que nuestros protagonistas usaban contra el mal del abandono incentivado por ese especial cariño que cada cual tiene al terruño que lo ha visto nacer.

Incansables en su lid surgió en Dos Torres, allá por 2014, un grupo de valientes que atacaron la tristeza con juego convocando a todo aquel que quisiera pasar un fin de semana inolvidable participando en EL GRAN JUEGO DE LA OCA.

Un entretenimiento por todos conocido que gracias a la magia de la alegría y el buen rollo se ha convertido en un gigante que cada año crece formado por los cientos de amigos que deciden jugar juntos en agosto.

… este cuento no tiene fin, no ha hecho más que empezar.

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Conoce nuestro proyecto

      1. PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Fomentar la participación ciudadana, la integración y la inclusión social a través del juego.

      2. CRECIMIENTO ECONÓMICO

Es un objetivo ineludible. Este evento impulsa uno de los principales ingresos de nuestra localidad.

      3. DEPORTE

La práctica del ejercicio y todos los valores del deporte vertebran y son la base de nuestro juego.

      4. CULTURA Y PATRIMONIO

Promocionar la riqueza cultural y patrimonial aprovechando los enclaves que tiene la localidad.

El Gran Juego de la Oca es una iniciativa que convierte, el primer fin de semana de agosto, a la localidad de Dos Torres en un gigantesco tablero de este conocido juego de mesa. Para construirlo se aprovechan las singulares plazas, calles y gran parte del conjunto histórico del municipio que se transforman para acoger a las treinta y tres pruebas de las que consta cada tablero, con la peculiaridad de que estas no se conocen hasta que no arranca el juego.

La mecánica del juego es muy sencilla, los equipos deberán recorrer en el menor tiempo posible el tablero sin ser perjudicados por las casillas de penalización que se encuentran en el mismo: La cárcel, la posada, el pozo o la muerte.

El éxito del proyecto se ha canalizado en unas cifras desbordantes que han ido en aumento a la par que ediciones.

La experiencia piloto contó con apenas diez equipos, sesenta jugadores y poco más de treinta organizadores. Unas cifras escuetas que se duplicaron en el año 2015 y que superaron los doscientos jugadores en el 2016.

El proyecto, que fue ganando enteros, se convirtió en un éxito de crítica y público que hizo que las cifras no parasen de crecer. Fue en 2018 cuando se superó la barrera de los trescientos participantes, aunque el récord lo ostenta la última edición que aunó a más de seiscientas personas y congregó a más de cinco mil visitantes.

El fenómeno de «El Gran Juego de la Oca» se ha viralizado en las últimas ediciones, ampliando cada vez más la procedencia de jugadores y voluntarios que disfrutan nuestro tablero.

Además, hemos traspasado fronteras con jugadores de otras nacionalidades.

Lo importante de llevar a cabo este tipo de iniciativas no está solo en lo que recibes, también en lo que das. En el gráfico vemos el balance de gastos de cada edición desde que comenzamos con esta iniciativa.

Gran parte de nuestro beneficio es reconvertido en gastos que invertimos en la economía local: alimentación, iluminación, publicidad, fotografía, materiales… y un largo etcétera que refleja el impulso de movimiento económico que supone la organización de un juego de tal envergadura.

 

PRINCIPALES GASTOS DE LA ÚLTIMA EDICIÓN